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Las librerías onubenses, entre la crisis y mantener su modo de vida

En la provincia de Huelva hay unas 60 librerías, muchas de ellas papelerías a la vez, que intentan capear la crisis defendiendo un negocio distinto y exclusivo

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Una librería de Huelva./ F. Cabanillas

Huele a papel. El olor a libro recién abierto es algo que ninguna pantalla puede sustituir ni imitar. Y ese es el principal matiz que se aprecia cuando se ponen los pies en una librería: el olor a papel, en ocasiones recién impreso, y en otras con matices sepias por el tiempo que llevan en cajones o estanterías.

Es difícil oler a ambientador en las librerías, porque los libros llevan su propio perfume, y todo lo que rodea a las distintas sensaciones que se tienen cuando se abre un libro es la principal baza que los libreros siguen manteniendo a la hora de defender su modo de vida.

El olor a papel distingue a las librerías como el de la sal marina a las pescaderías, y ese olor exclusivo se aprecia nítidamente en algo menos de una decena de establecimientos de la provincia de Huelva, mientras que en otros cincuenta más está mezclado con el de gomas de borrar o lápices.

En este último caso se trata de establecimientos que con la venta únicamente de libros no pueden salir adelante en su día a día, y alternan su negocio de venta de negro sobre blanco con material de oficina y papelería en general.

Con todo, en la provincia de Huelva hay unos 60 lugares donde se puede atravesar la puerta para elegir un libro después de cogerlo, ojearlo, olerlo… “e incluso entrar con una idea sobre lo que se quiere comprar y salir con tres libros distintos, para darte cuenta cuando llegas a casa de que te has quedado sin comprar el libro en el que habías pensado”, explica el presidente de los libreros onubenses, Juan Antonio García, que es también el máximo responsable de la Federación Andaluza de Libreros (FAL).

Como el resto de sus compañeros, Juan Antonio levanta la persiana de su librería en mitad de la enorme incertidumbre que afecta al sector, “y teniendo la sensación de que, a partir de ahora, vamos a tener que llevar el BOJA encima para saber a qué hora tenemos que abrir y cerrar”.

Cuando se implantaron las primeras medidas en Andalucía sufrieron la confusión de no saber si las medidas de Granada se aplicaban al resto de las provincias, pero llevan casi un mes cerrando a las seis de la tarde, sin cerrar a mediodía, abriendo cuando casi no ha amanecido… Con todo, internet, curiosamente, ha sido una válvula de escape para el sector.

Librerías onubenses en ‘Todos tus libros’

Una buena parte de las librerías onubenses se han metido en un colectivo llamado ‘Todos tus libros’, donde hay más de 500 librerías y cinco millones de títulos distintos para comprar, con el matiz de que el libro que se elija no sale del almacén de una plataforma de ventas, sino de una librería física.

“Al principio era una página de consulta, que hemos modificado y la hemos hecho de ventas, y esta teniendo mucho éxito, con facilidades para el comprador, sin gastos de gestión, con mercado entre librerías. Es tan versátil que, por ejemplo, alguien me puede pedir a mí un libro que tenga una librería de Oviedo, y le llega a su casa, igual que alguien de Oviedo puede pedir un libro sobre la historia del Recre y me encargo de que le llegue a Asturias”.

La web se puso en marcha de forma experimental, y en menos de 20 días había realizado unas 6.000 ventas, “y cuando esto vuelva a la normalidad, sus posibilidades serán infinitas, ya que podremos contar en ella todas las actividades que tenemos, novedades en ventas, clubes de lectura, presentaciones de libros…”.

La Navidad, propicia para las librerías

Pero ese es el futuro, y el presente es la inminencia de las fiestas navideñas, en las que “tenemos esperanzas de que los clientes respondan para las compras de estas fechas”.

“Para que las librerías funcionen, la gente tiene que ir, la movilidad es indispensable, porque a la gente le gusta ir a la librería, es un artículo que llegas con una idea y sales con tres libros que no conocías y dejas el que tenías en mente”, explica este librero.

“En Navidad se siguen regalando libros, porque es un regalo barato, bien visto, es fino, además de que nos gusta regalar cosas nuestras, darle a alguien un libro sobre temas locales es todo un detalle”, asegura.

Además, el público juvenil se ha unido al comercio cuando ha visto que muchos de sus personajes en redes sociales editan un libro, y eso abre bastante el espectro.

De momento, las librerías se adaptan al cierre pasadas las ocho y media de la tarde. Eso da nuevo margen para que sus clientes entren y disfruten del paseo entre sus estanterías. Salvado el terrible 2020, el nuevo año se abre con muchas posibilidades entre sus páginas.

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